{"id":8,"date":"2015-08-20T10:16:22","date_gmt":"2015-08-20T08:16:22","guid":{"rendered":"http:\/\/people.unil.ch\/monicacastillolluch\/?page_id=8"},"modified":"2015-09-15T23:09:12","modified_gmt":"2015-09-15T21:09:12","slug":"los-fueros-y-sus-ediciones","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/people.unil.ch\/monicacastillolluch\/los-fueros-y-sus-ediciones\/","title":{"rendered":"Los fueros y sus ediciones"},"content":{"rendered":"<p>Las ediciones de los fueros que nos sirven para nuestros estudios ling\u00fc\u00edsticos merecen ser recordadas y valoradas en el contexto hist\u00f3rico de su producci\u00f3n. Muchas de estas ediciones son ya antiguas, pero aunque algunos de esos mismos fueros se han editado posteriormente, algunas de aquellas ediciones con m\u00e1s de un siglo, siguen siendo para nosotros las ediciones de referencia.<\/p>\n<p>El n\u00facleo inicial de ediciones se gesta en el Centro de Estudios Hist\u00f3ricos en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX. El primero de los objetivos de la Junta para la Ampliaci\u00f3n de Estudios con la creaci\u00f3n del Centro en 1910 consist\u00eda precisamente en \u201cinvestigar las fuentes, preparando la publicaci\u00f3n de ediciones cr\u00edticas de documentos in\u00e9ditos \u00f3 defectuosamente publicados (como cr\u00f3nicas, obras literarias, cartularios, fueros, etc.)\u201d (JAE 1912). En el Palacio de Bibliotecas y Museos, en lo que es el actual museo arqueol\u00f3gico de Madrid, el Centro dispon\u00eda, junto con la \u201cSecci\u00f3n de Or\u00edgenes de la lengua espa\u00f1ola\u201d (despu\u00e9s llamada \u201cSecci\u00f3n de Filolog\u00eda\u201d) de Men\u00e9ndez Pidal, de la \u201cSecci\u00f3n de Instituciones sociales y pol\u00edticas de Le\u00f3n y Castilla\u201d que inicialmente dirigi\u00f3 el historiador del derecho Eduardo Hinojosa. Los objetivos de estas dos secciones eran en ocasiones convergentes, pues seg\u00fan la memoria de la Junta para Ampliaci\u00f3n de estudios de 1910\/1911, la secci\u00f3n de Hinojosa ten\u00eda el cometido espec\u00edfico de recopilar e interpretar los fueros y los documentos medievales, en tanto que la Secci\u00f3n de Men\u00e9ndez Pidal se planteaba \u201cel estudio filol\u00f3gico de los primeros monumentos de la lengua en los diversos dialectos leon\u00e9s, castellano y aragon\u00e9s para la publicaci\u00f3n de una Crestomat\u00eda del espa\u00f1ol antiguo\u201d.<\/p>\n<p>Los fueros eran por tanto un objeto \u201ca medias\u201d entre ambas secciones, lo que explica que los editores fueran indistintamente fil\u00f3logos e historiadores del derecho. Adem\u00e1s, un efecto de la convivencia de aquellos investigadores fue que las ediciones de los historiadores del derecho tienen muy a menudo una factura paleogr\u00e1fica que las hace casi indistinguibles de las que podr\u00eda haber realizado un ling\u00fcista.<\/p>\n<p>Entre los juristas destaca la labor de Rafael Ure\u00f1a, quien public\u00f3 una primera edici\u00f3n en 1907 en colaboraci\u00f3n con otro catedr\u00e1tico de Derecho de la Universidad Central de Madrid, Adolfo Bonilla, del fuero de Usagre. Declaraban ambos en su introducci\u00f3n (p. X): \u201cEl contenido de este fuero es interesante y extenso, y su lenguaje castellano, entremezclado de frases redactadas en lat\u00edn b\u00e1rbaro, tiene capital importancia, no s\u00f3lo para el estudio hist\u00f3rico de la t\u00e9cnica jur\u00eddica, sino para el conocimiento de la evoluci\u00f3n de nuestros romances ib\u00e9ricos\u201d. Esta obra aspira por tanto a servir como fuente tanto a historiadores del derecho como de la lengua (objetivo que compartir\u00e1n los otros juristas editores del centro), y aunque el manuscrito conservado del fuero de Usagre es \u00fanico, en ella apunta ya la vocaci\u00f3n de realizar ediciones de variantes, pues, por el v\u00ednculo del fuero de Usagre con el fuero de C\u00e1ceres se considera \u201coportuno se\u00f1alar, cuidadosamente, las variantes que ambos Fueros presentan\u201d y establecer un \u00edndice con sus concordancias, adem\u00e1s de reproducir el <em>Fuero latino de C\u00e1ceres <\/em>y los cap\u00edtulos del romanceado ausentes en el de Usagre. (Ure\u00f1a y Bonilla 1907: XI). Con esta pr\u00e1ctica se abrir\u00e1 una senda para las ediciones posteriores, al igual que lo har\u00e1 la siguiente edici\u00f3n de Ure\u00f1a, esta vez en solitario, en 1911, del Fuero de Zorita de los Canes. Esta puede considerarse de hecho, como obra fundacional de este periodo, por la visi\u00f3n program\u00e1tica que tiene, pues ofrece un listado de los manuscritos y ediciones de los fueros m\u00e1s destacados y hace un llamamiento a otros investigadores para la realizaci\u00f3n de ediciones pendientes: concretamente, las de los fueros de Sep\u00falveda, Salamanca, Soria y C\u00e1ceres.<\/p>\n<p>De nuevo es esta una edici\u00f3n de variantes en la medida en que se indican en el aparato a pie de p\u00e1gina las correspondencias entre el fuero de Zorita, el latino de Cuenca y el romanceado de Alc\u00e1zar, en lo que Ure\u00f1a anuncia como unas \u201csencillas y breves anotaciones\u201d, que constituir\u00e1n una investigaci\u00f3n preparatoria de su edici\u00f3n magna, que le ocupar\u00eda a\u00fan 25 a\u00f1os m\u00e1s, la del fuero de Cuenca (1936). Pero antes de atender a esta edici\u00f3n monumental, volvamos atr\u00e1s, a los a\u00f1os inmediatamente posteriores a la edici\u00f3n del fuero de Zorita, para rese\u00f1ar el trabajo editorial que en la \u201csecci\u00f3n de Filolog\u00eda\u201d del Centro de Estudios Hist\u00f3ricos hab\u00edan estado realizando Am\u00e9rico Castro y Federico On\u00eds, de los <em>Fueros leoneses de Zamora, Salamanca, Ledesma y Alba de Tormes<\/em>, publicados en 1916. Fue esta una edici\u00f3n proyectada en dos vol\u00famenes, de los que el segundo, que deb\u00eda contener un estudio ling\u00fc\u00edstico de estos fueros nunca lleg\u00f3 a publicarse. Este estudio deber\u00eda tambi\u00e9n haber precisado la dataci\u00f3n de los diferentes manuscritos editados, sobre la que apenas se pronuncian los dos fil\u00f3logos en el primer tomo. Ese mismo a\u00f1o, el entonces profesor auxiliar de historia del derecho de la Universidad de Zaragoza, Miguel Sancho Izquierdo, publicaba su memoria de doctorado supervisada por Ure\u00f1a: la edici\u00f3n del fuero de Molina de Arag\u00f3n, oponiendo en columnas paralelas las versiones que de este fuero ofrecen los dos mss. que lo conservan y a\u00f1adiendo en aparato de variantes las lecciones de otros manuscritos menores. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1919, Galo S\u00e1nchez presentaba su edici\u00f3n del Fuero de Soria, esta tambi\u00e9n paralela, con los manuscritos A (el principal por m\u00e1s antiguo), B (posterior), y los fragmentos L y M en el aparato de variantes.<\/p>\n<p>En 1924 Galo S\u00e1nchez junto con Claudio S\u00e1nchez-Albornoz y Jos\u00e9 Mar\u00eda Ramos Loscertales fundaban el <em>Anuario de Historia del Derecho Espa\u00f1ol<\/em>, en cuyas p\u00e1ginas se ir\u00e1n sucediendo ediciones y estudios fundamentales tambi\u00e9n sobre los fueros. Ramos Loscertales en el n\u00famero 2 del Anuario (1925) publicar\u00e1 una \u201cRecopilaci\u00f3n de fueros medievales aragoneses\u201d, en 1927 editar\u00e1 el Fuero de Jaca extenso, y p\u00f3stumamente (1956) el Fuero de Viguera y Val de Funes. En los a\u00f1os 20 editan otros fueros alumnos del Centro de Estudios Hist\u00f3ricos, como Manuel Albareda y Herrera en 1926 el fuero de Alfambra o en 1924 el de Guadalajara el hispanista norteamericano Hayward Keniston, a quien podemos imaginar realizando una estancia en Madrid e investigando en el centro, porque si no, dif\u00edcilmente podr\u00eda haber documentado las notas que informan las p\u00e1ginas 20 a 28 de su edici\u00f3n dedicadas a comparar variantes textuales del fuero de Guadalajara con otras de una larga lista de fueros (entre otros los fueros de Usagre, Soria, Medinaceli, Jaca, Sep\u00falveda, Alcal\u00e1 y Brihuega, algunos de ellos todav\u00eda sin publicar en la \u00e9poca). En 1932 edit\u00f3 Agust\u00edn Millares Carlo el fuero de Madrid, con un estudio jur\u00eddico de Galo S\u00e1nchez y un glosario de Rafael Lapesa, en lo que fue la primera de las ediciones hecha en colaboraci\u00f3n por diferentes especialistas.<\/p>\n<p>La edici\u00f3n del Fuero de Cuenca que edit\u00f3 Ure\u00f1a en 1935 es dentro de esta etapa sin duda la m\u00e1s sofisticada y monumental: es una edici\u00f3n de variantes ejemplar por su laborios\u00edsimo acopio de fuentes: dos latinas, la forma \u201cprimordial\u201d y la \u201csistem\u00e1tica\u201d, dos romances: el c\u00f3dice de Valencia y el fragmento de Cuenca, y adem\u00e1s la redacci\u00f3n del fuero de Iznatoraf. Y tambi\u00e9n es un modelo por su lograda visualizaci\u00f3n en columnas paralelas de todas estas versiones.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s en ese primer tercio del siglo por editar los fueros ha de interpretarse en relaci\u00f3n con las preocupaciones e ideolog\u00eda de los maestros del Centro de Estudios Hist\u00f3ricos, promotores de estas ediciones. Rafael Ure\u00f1a \u201ccre\u00eda que la historia del Derecho estaba por hacer\u201d y pensaba que \u201cel conocimiento de la historia (del derecho) contribuir\u00eda a reforzar la unidad nacional del pa\u00eds\u201d, que \u00e9l \u201cve\u00eda seriamente amenazada por los nacionalismos\u201d (L\u00f3pez S\u00e1nchez 2006: 385). Este esp\u00edritu historicista de Ure\u00f1a se inspira de la Escuela Hist\u00f3rica del Derecho alemana y se articula perfectamente con el historicismo que conocemos de la Escuela de filolog\u00eda.<\/p>\n<p>De otro lado, plantearnos qu\u00e9 motivaci\u00f3n puede explicar la tendencia de todos estos editores de fueros, tanto juristas como ling\u00fcistas, a incluir noticias sobre las variantes o a ofrecer versiones distintas de un texto, puede resultar casi superfluo. El empe\u00f1o en la realizaci\u00f3n de ediciones de variantes encontrar\u00eda l\u00f3gica explicaci\u00f3n en la propia naturaleza de los fueros, que conduce al curioso investigador al cotejo de todo el entramado de textos que han llegado hasta nuestros d\u00edas y que particip\u00f3 en una determinada tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, por natural que sea esta tendencia, tambi\u00e9n merece la pena recordar los fundamentos intelectuales de estas publicaciones, y as\u00ed, creo que no resulta balad\u00ed preguntarse \u00bfqu\u00e9 inter\u00e9s le ve\u00eda el editor del Fuero de Molina a editar los dos testimonios que edita y no solo el m\u00e1s antiguo? \u00bfy a incluir, adem\u00e1s, un aparato con las variantes de los otros cuatro manuscritos? Esta visible preocupaci\u00f3n ecd\u00f3tica se refleja en la introducci\u00f3n de Sancho Izquierdo (1916: 11, n. 1), en la que declara que tiende a una edici\u00f3n \u201ccr\u00edtica\u201d, que es producto intelectual muy distinto de la edici\u00f3n paleogr\u00e1fica. Se hace eco, de hecho, de una declaraci\u00f3n tambi\u00e9n de Rafael Ure\u00f1a en la Introducci\u00f3n a su edici\u00f3n del Fuero de Zorita (p. XXXVI), donde este reivindica el valor intelectual de la edici\u00f3n cr\u00edtica frente a la paleogr\u00e1fica, para \u00e9l puramente mec\u00e1nica. Es probable que estas reflexiones se inspiren en las nuevas teor\u00edas ecd\u00f3ticas difundidas por Lachmann, pero adem\u00e1s, el enfoque que se adopt\u00f3 en el Centro de Estudios Hist\u00f3ricos con otros objetos de estudio \u201ctradicionales\u201d, como los dialectos o el romancero no fue distinto: las variantes, todas, merec\u00edan el inter\u00e9s del cient\u00edfico, y de ah\u00ed el af\u00e1n de Men\u00e9ndez Pidal por considerar cada \u201cdetalle de un cuento popular, cada cl\u00e1usula de un fuero municipal, independientemente del conjunto, para poder formarse una idea exacta de la difusi\u00f3n geogr\u00e1fica en la novel\u00edstica popular o en la costumbre jur\u00eddica\u201d (<em>apud <\/em>Abad 2007: 24). A este esp\u00edritu empirista se suma, adem\u00e1s, la propia tradici\u00f3n de las ediciones de fueros anteriores a las del pasado siglo.<\/p>\n<p>En efecto, si echamos la vista atr\u00e1s, nos parecer\u00e1 admirable que ediciones emprendidas en el s. XVIII, como la del fuero Juzgo de la Academia, publicada en 1815 tuvieran la ambici\u00f3n de recoger, junto con el que los acad\u00e9micos consideraron \u201ccodex \u00f3ptimus\u201d, el manuscrito de Murcia, porque pensaban que Alfonso X se lo hab\u00eda regalado personalmente a aquella ciudad, un aparato de variantes ling\u00fc\u00edsticas y textuales de otros 20 manuscritos, constituyendo una edici\u00f3n bedierista en toda regla <em>avant la lettre<\/em>; tambi\u00e9n podemos comprobar que la del Fuero Real publicada por la Real Academia de la Historia en 1836 se bas\u00f3 en 12 manuscritos, de los que se recopilan variantes en el aparato a pie de p\u00e1gina; o incluso que la del fuero de Avil\u00e9s de Aureliano Fern\u00e1ndez-Guerra (de 1865) presenta la disposici\u00f3n paralela que tanto se practicar\u00e1 en lo sucesivo.<\/p>\n<p>El corpus de ediciones que anteriores a la guerra civil que se acaba de exponer sent\u00f3 las bases de una tradici\u00f3n que luego fue seguida en el extranjero por algunos hispanistas que se especializaron en la edici\u00f3n de fueros, y por los fil\u00f3logos y ling\u00fcistas espa\u00f1oles m\u00e1s j\u00f3venes que despu\u00e9s continuaron completando el cat\u00e1logo de ediciones que quedaban por realizar.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del ya citado Keniston, entre los hispanistas que dedicaron parte de su carrera a la edici\u00f3n de fueros, hay que mencionar, en primer lugar, al romanista sueco Gunnar Tilander, que se especializ\u00f3 en los textos forales aragoneses con sus ediciones de los fueros de la gran peste de 1348 (publicada en <sup>1<\/sup>1935, <sup>2<\/sup>1959), de los fueros de Arag\u00f3n (en 1937), de los fueros de la Novenera (en 1951) y del Vidal Mayor (en 1956, reeditado, por cierto en 2012 por un equipo de historiadoras de la universidad de Zaragoza), adem\u00e1s de las que promovi\u00f3 entre sus disc\u00edpulos, como la del Fuero de Teruel de Max Gorosch (1950) o la del Fuero de Estella de Gustaf Holm\u00e9r (1963).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a las redacciones forales aragonesas se dedic\u00f3 el hispanista franc\u00e9s Maurice Molho, quien con idea de realizar un estudio de la lengua del Fuero de Jaca se vio embarcado en la edici\u00f3n de siete manuscritos de la tradici\u00f3n de este fuero, que vio la luz en 1964. Otro hispanista que se entreg\u00f3 apasionadamente a la edici\u00f3n de fueros y de otros textos jur\u00eddicos medievales a partir de los a\u00f1os 60 fue Jean Roudil. De \u00e9l hemos de recordar la edici\u00f3n del Fuero de Baeza, en la versi\u00f3n del ms. del Archivo Municipal de esa ciudad (que public\u00f3 en 1962), y en la del manuscrito 8331 de la biblioteca del Arsenal (publicada en 1963), as\u00ed como la de los Fueros de Alcaraz y de Alarc\u00f3n (en 1968). En esta Roudil dispone \u201csin\u00f3pticamente\u201d los textos de los dos fueros de la Extremadura castellana, adem\u00e1s de las variantes del fuero de Alc\u00e1zar. Lo particular en el caso de Roudil es que en lo sucesivo conceptualiza las ediciones de variantes como un modelo ecd\u00f3tico ineludible trat\u00e1ndose de ediciones de fueros y de textos jur\u00eddicos medievales, que lleva a sus \u00faltimas consecuencias en la edici\u00f3n m\u00faltiple que constituye su \u00faltima obra de las <em>Flores de Derecho <\/em>de Jacobo de Junta. Desde luego, en la pr\u00e1ctica de Roudil, la edici\u00f3n de variantes no aspira a ser edici\u00f3n cr\u00edtica o base para una edici\u00f3n cr\u00edtica, sino precisamente todo lo contrario.<\/p>\n<p>Volviendo a las ediciones que se realizaron en la Pen\u00ednsula despu\u00e9s de la guerra, cuando el r\u00e9gimen franquista hab\u00eda reestructurado en el CSIC los centros y laboratorios de la desmantelada Junta para la Ampliaci\u00f3n de Estudios, destacan dos a cargo de Emilio S\u00e1ez: la del fuero de Coria (en 1949) y la del fuero de Sep\u00falveda (1953), que reclamaba Ure\u00f1a en 1911, y que se editar\u00e1 en 1953, en una edici\u00f3n colectiva muy ambiciosa acompa\u00f1ada por un estudio hist\u00f3rico-jur\u00eddico de Rafael Gibert y otro ling\u00fc\u00edstico de Manuel Alvar. La \u00faltima de las que Ure\u00f1a echaba en falta, la del fuero de C\u00e1ceres, tuvo que esperar a 1974 para ser publicada por el historiador del derecho Pedro Lumbreras Valiente.<\/p>\n<p>Ese mismo a\u00f1o de 1974 Juan Guti\u00e9rrez Cuadrado editaba el fuero de B\u00e9jar y cinco a\u00f1os despu\u00e9s, junto con Mariano Peset y Josep Trenchs firmaba la publicaci\u00f3n del fuero de \u00dabeda, hito importante en la investigaci\u00f3n de los fueros de la familia de Cuenca, pues el estudio preliminar hecho mano a mano por el fil\u00f3logo y el historiador del derecho constituye un estado de la cuesti\u00f3n acerca de esos textos emparentados y aporta una hip\u00f3tesis de stemma, fundamentada en una serie de laborios\u00edsimos cotejos textuales.<\/p>\n<p>De la familia de Cuenca las \u00faltimas ediciones publicadas corresponden al fuero de Plasencia (en 1979) por Pedro Arroyal Espigares, a los fueros de Villaescusa de Haro y Huete por Mar\u00eda Teresa Mart\u00edn Palma (en 1984) y al fuero de Sabiote (en 1994), por Pedro Porras.<\/p>\n<p>Por otra parte, se reedit\u00f3 el Fuero Real (en 1991) por Azucena Palacios y el manuscrito de Murcia del Fuero juzgo (en 2002, por un equipo dirigido por Jos\u00e9 Perona). Las ediciones forales m\u00e1s recientes son las realizadas por Mar\u00eda Jes\u00fas Torrens del fuero de Alcal\u00e1 (del viejo en 2002 y del nuevo en 2011), acompa\u00f1adas por estudios filol\u00f3gicos y ling\u00fc\u00edsticos y en el caso de la segunda tambi\u00e9n hist\u00f3rico-jur\u00eddicos. En cuanto a las ediciones en curso actualmente, hay que saludar la que \u00c1ngeles L\u00edbano est\u00e1 realizando del Fuero viejo de Vizcaya, con la ambici\u00f3n de organizar su tradici\u00f3n manuscrita, y as\u00ed mismo la dirigida por Carmen Isasi del fuero nuevo de Bizkaia (consultable en l\u00ednea en el portal <em>Foru Ondarea<\/em>) y que consiste en una edici\u00f3n m\u00faltiple que muestra paralelas y alineadas 5 transcripciones con marcaci\u00f3n TEI de variantes textuales y siguiendo los criterios filol\u00f3gicos de CHARTA. El mismo objetivo de realizar una edici\u00f3n m\u00faltiple de los diversos manuscritos que conforman la tradici\u00f3n textual del Fuero juzgo es el que mueve a Jos\u00e9 Mar\u00eda Garc\u00eda Mart\u00edn.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n que precede no puede terminar sin hacernos la pregunta de si son en conjunto las ediciones del siglo pasado a\u00fan v\u00e1lidas para la mayor\u00eda de nuestros an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edsticos. La respuesta definitiva la tienen aquellos especialistas que de nuevo manejan el manuscrito en cuesti\u00f3n y pueden apreciar en su detalle la calidad de la edici\u00f3n. Esto es lo que hizo Mar\u00eda \u00c1ngel Rosso Jim\u00e9nez en 1998 con el Fuero de Guadalajara, que reedit\u00f3 superando los errores de Keniston, Julio Gonz\u00e1lez y Layna Serrano. En cuanto a la edici\u00f3n de Ure\u00f1a del Fuero de Cuenca, por poner otro ejemplo, Peset y Guti\u00e9rrez Cuadrado (1979: 17) la juzgan como bastante fiable. Y si nos fijamos materialmente en la primera edici\u00f3n de Ure\u00f1a con Bonilla del fuero de Usagre, advertimos que aunque esta no da una transcripci\u00f3n paleogr\u00e1fica (los desarrollos de abreviaturas, por ejemplo, no aparecen destacados), s\u00ed pretende ser bastante conservadora ortogr\u00e1ficamente (de hecho, ellos mismos se\u00f1alan: \u201chemos conservado cuidadosamente la ortograf\u00eda fant\u00e1stica que le caracteriza\u201d, Ure\u00f1a y Bonilla 1907: XIV).<\/p>\n<p>Es evidente que toda edici\u00f3n es una lectura, con lo que eso supone de margen de error y, si no es indispensable editar cuatro veces el mismo texto, como sucedi\u00f3 con el fuero de Plasencia entre 1979 y 1987, en lo que manifiestamente se debi\u00f3 a la descoordinaci\u00f3n de aquellos editores, s\u00ed ser\u00eda conveniente revisar la fiabilidad para el ling\u00fcista de los textos establecidos en aquellas ediciones antiguas. A veces esa revisi\u00f3n conduce a desestimar la necesidad de una nueva edici\u00f3n, como ha sucedido con la nueva publicaci\u00f3n del fuero de Baeza realizada en 2010 a cargo de Mar\u00eda Antonia Carmona, que reproduce la edici\u00f3n que Roudil public\u00f3 en Holanda cincuenta a\u00f1os antes, pero acompa\u00f1ada de un estudio hist\u00f3rico-jur\u00eddico actualizado y, lo que es fundamental para nosotros, tambi\u00e9n de un an\u00e1lisis codicol\u00f3gico y paleogr\u00e1fico que corrige la dataci\u00f3n del manuscrito que apuntaba Roudil y la anticipa del s. XIV al XIII. Tambi\u00e9n en 2003 se ha reeditado la edici\u00f3n de Maurice Molho del fuero de Jaca, con un volumen adicional de estudios hist\u00f3rico-jur\u00eddicos y una introducci\u00f3n a su estudio ling\u00fc\u00edstico por Mar\u00eda Antonia Mart\u00edn Zorraquino y Mar\u00eda Luisa Arnal Purroy.<\/p>\n<p>Personalmente, he tenido oportunidad de comparar la encomiable edici\u00f3n del manuscrito de Murcia del Fuero juzgo que public\u00f3 en 1815 el equipo de ilustrados acad\u00e9micos, con la que hicieron de ese mismo manuscrito los colegas de la universidad de Murcia dos siglos despu\u00e9s, y he podido apreciar algunos cambios menores, pero que pueden tener incidencia en un an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edstico. Dar\u00e9 aqu\u00ed solo tres ejemplos concentrados en una ley, la 3.1.8: las variantes gr\u00e1ficas entre <em>i <\/em>corta e <em>j <\/em>larga, las que afectan a los pronombres objeto o incluso algunas variantes textuales entre las dos ediciones, porque la RAE introduce otra lecci\u00f3n (a veces, como aqu\u00ed, registrada como correcci\u00f3n en el aparato de variantes, que tienen abajo, pero en otras ocasiones lamentablemente sin avisar). Como era de esperar y se puede apreciar cotejando el manuscrito de Murcia, la m\u00e1s fiel es la edici\u00f3n moderna; pero adem\u00e1s lo que ha permitido esa edici\u00f3n, gracias al estudio del manuscrito hecho por Isabel Garc\u00eda D\u00edaz (2002: 22), es precisar que este debi\u00f3 de ejecutarse en 1288.<\/p>\n<p>Con estas reflexiones pretendo concluir que no estar\u00eda de m\u00e1s volver a abrir manuscritos ya editados o cuyas variantes han quedado relegadas a alg\u00fan aparato de los mencionados. Una opci\u00f3n posible ser\u00eda incluir un serie de fueros a las ediciones que publica CHARTA, lo cual se ha planteado ya en las reuniones de esta red. Y esto quiz\u00e1 podr\u00eda hacerse tambi\u00e9n en colaboraci\u00f3n con los colegas del Hispanic Seminary of Medieval Studies, que ofrecen ya una serie de transcripciones en l\u00ednea. De ese modo dispondr\u00edamos de textos que seguir\u00edan los mismos est\u00e1ndares filol\u00f3gicos, que se prestar\u00edan por su formato electr\u00f3nico a futuros cotejos con herramientas inform\u00e1ticas que podr\u00edan ayudarnos a un conocimiento m\u00e1s argumentado de su filiaci\u00f3n, y, de paso, se podr\u00edan revisar aspectos tan esenciales como el de la dataci\u00f3n de los manuscritos, pues se da el caso de que ediciones notables carecen de tal informaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>Abad, Francisco (2007), \u201cEl \u201cCentro de Estudios Hist\u00f3ricos\u201d de la \u201cJunta para Ampliaci\u00f3n de Estudios\u201d (1907-1938)\u201d, <em>Cauce, Revista internacional de filolog\u00eda y su did\u00e1ctica<\/em>, 30, p. 7-39) https:\/\/cvc.cervantes.es\/literatura\/cauce\/pdf\/cauce30\/cauce30_02.pdf<\/p>\n<p>Junta para la Ampliaci\u00f3n de Estudios e Investigaciones Cient\u00edficas (1912), <em>Memoria correspondiente a los a (1912), MadridCientcicano, publico en \u00f1os 1910 y 1911<\/em>, Madrid.\u00a0https:\/\/cedros.residencia.csic.es\/imagenes\/Portal\/ArchivoJAE\/memorias\/003.pdf<\/p>\n<p>L\u00f3pez S\u00e1nchez, Jos\u00e9 Mar\u00eda (2006), <em>Heterodoxos espa\u00f1oles<\/em>. <em>El Centro de Estudios Hist\u00f3ricos<\/em>, 1910-1936, Madrid, Marcial-Pons Historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las ediciones de los fueros que nos sirven para nuestros estudios ling\u00fc\u00edsticos merecen ser recordadas y valoradas en el contexto hist\u00f3rico de su producci\u00f3n. Muchas de estas ediciones son ya antiguas, pero aunque algunos de esos mismos fueros se han editado posteriormente, algunas de aquellas ediciones con m\u00e1s de un siglo, siguen siendo para nosotros &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/people.unil.ch\/monicacastillolluch\/los-fueros-y-sus-ediciones\/\" class=\"more-link\">Continuer la lecture<span class=\"screen-reader-text\"> de &laquo;&nbsp;Los fueros y sus ediciones&nbsp;&raquo;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1001019,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","footnotes":""},"class_list":["post-8","page","type-page","status-publish"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/people.unil.ch\/monicacastillolluch\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/8","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/people.unil.ch\/monicacastillolluch\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/people.unil.ch\/monicacastillolluch\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/people.unil.ch\/monicacastillolluch\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1001019"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/people.unil.ch\/monicacastillolluch\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/people.unil.ch\/monicacastillolluch\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/8\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/people.unil.ch\/monicacastillolluch\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}